Primeros pasos: ¿qué puedes empezar a hacer?

    Primeros pasos: ¿qué puedes empezar a hacer?

    Para empezar, te invitamos a que analices cómo llevas los siguientes temas que mencionamos a continuación y que ya iremos tratando uno por uno con detalle en blogs posteriores.

    • Cumplidos:

    ¿Haces cumplidos? Ten en cuenta que tu amabilidad (debe ser sincera) atraerá la amabilidad de los demás y hará que éstos te escuchen. Otra cosa es que decidan seguirte, pero tienes un tanto ganado a tu favor si eres capaz de encontrar algo bueno y sincero que decirles acerca de ellos mismos. Cuidado con la falsa adulación: la detectarán enseguida y causará el efecto contrario al que buscas.

    • Objetivo:

    ¿Cuál es tu objetivo? ¿Está bien definido? La gente influyente tiene un objetivo muy claro, así que busca el tuyo. La gente con influencia sabe lo que piensa y en lo que cree, sabe lo que quiere y se pone en marcha para hacer que las cosas ocurran. No esperes a que lleguen solas. Tú eres el motor.

    • El tiempo:

    ¿No te da la vida para llegar a tantas cosas o llegas, pero exhausto?

    De todos los recursos, el tiempo es el más preciado, por lo tanto, la gente influyente usa el tiempo de los demás tanto como puede.

    La mayoría de nosotros vamos por la vida dependiendo de nuestro tiempo y nuestro esfuerzo para conseguir nuestros objetivos. Esto es, más o menos, como intentar achicar agua del océano con nuestras manos. No importa la cantidad de planificación, organización y priorización que lleves a cabo, no vas a dar abasto. Sin embargo, si eres capaz de conseguir la ayuda de los demás, puedes liberar cierto tiempo y esfuerzo por tu parte que harán que tu eficacia y eficiencia aumenten exponencialmente. Se trata de cuánta ayuda eres capaz de atraer.

    • Credibilidad:

    ¿Haces lo que predicas?

    Las personas influyentes saben elegir qué batallas van a librar e intuitivamente limitan sus consejos y orientaciones al área en la que son expertos, donde tienen un reconocido nivel de experiencia y credibilidad. ¿Has ido alguna vez a un endocrino que te pone a dieta mientras los botones de su bata juegan a la sokatira por el balón de fútbol que parece haberse tragado? ¿O has tenido delante a algún profesional de la salud que te sermonea sobre lo perjudicial del tabaco mientras da manotazos al aire con los dedos amarillento de la nicotina? ¿Y has tenido algún jefe que te habla de la importancia que él da a la conciliación de la vida profesional y familiar mientras mira con mala cara al que se va a su hora?…  Insistimos: las personas con influencia son expertos reconocidos en su campo y tienen credibilidad. Hacen lo que predican. Por otra parte, muy pocas personas tienen la paciencia necesaria para el auto—desarrollo. La mayoría buscan atajos, pero la excelencia, y la demostración de las competencias y habilidades propias de un área son las que atraerán el respeto de los colegas en el mismo área y lo que nos ayudará a incrementar nuestra influencia en los demás. Pregúntate dos cosas:

    1. ¿Hablas sobre lo que no practicas?
    2. ¿Está tu nivel percibido de influencia teñido por el color artificial de la autoridad que te han concedido temporalmente (por ejemplo: el cargo que aparece en tu tarjeta de visita y que ostentas en tu trabajo actual) o por el color real que concede el respeto y la confianza de tus homólogos?
    • Consistencia:

    ¿Cambias de opinión más que una veleta?

    Las personas influyentes saben que la consistencia es fundamental. No importa cuáles sean tus creencias, ideas, opiniones… pero sé fiel a ellas. Si un día cambias, y decides que ya no crees u opinas eso, debes saber que tus seguidores esperan que les des una magnífica explicación de por qué se ha producido ese cambio. Sólo así conseguirás que, quizá, algunos, te sigan respetando. Ten por seguro que todos te abandonarán si un día piensas una cosa y al día siguiente defiendes la contraria.

    • Beneficios:

    Los humanos somos por naturaleza auto-orientados. Es decir, de las primeras cosas que pensamos en cualquier situación es: ¿y esto a mí cómo me afecta? ¿Me viene bien o me viene mal?

    Si eres capaz de expresar tus opiniones en términos de beneficio o perjuicio para que los que te escuchan puedan responder a esa pregunta fundamental, entonces habrás recorrido la mitad del camino. Y si eres capaz de resolver los problemas de los demás, entonces habrás recorrido el camino completo de la influencia instantánea.

    • No seas tacaño:

    Conseguir lo que quieres es un proceso de negociación, en el que cada parte hace algunas concesiones a la otra. Si presentas tus ideas en plan “lo coges o lo dejas”, lo más probable es que salgas perdiendo. Tienes que dar un poco. Muchas veces, tienes que ser el primero en dar. Aprende a negociar para poder acceder al nivel siguiente de dificultad: influir.

    • Comunicación:

    Si quieres convertirte en una persona que ejerce auténtica influencia sobre los demás, tienes que comunicar tus ideas tanto de manera racional como emocional.

    La emoción llamará la atención de los que te escuchan y te dará paso a que puedas presentar tus argumentos de una forma lógica en la que apoyas tus opiniones, después, es recomendable que termines con otro mensaje emocional. Tus palabras, tus emociones, tu lenguaje corporal… causan un impacto en tus oyentes, y manejando adecuadamente todos estos canales, conseguirás incrementar tu nivel de influencia en los demás.

    • Pasión:

    ¿Cómo suena tu voz interior: potente y segura … o apenas la oyes?

    Goethe dijo “La audacia tiene genio, poder y magia”…  y la pasión es la generadora de la audacia. Comprométete. Si quieres influir, te ganarás el corazón y la mente de los demás gracias a tu pasión y a tu compromiso. SI crees aquello por lo que luchas, levántate y ve a por ello.

    • Amistad:

    ¿Le has hecho alguna vez un favor a alguien? Las personas que ejercen influencia con facilidad en los demás, son personas que construyen y miman los lazos de amistad. No me estoy refiriendo a esos amigos de las redes sociales, hablo de relaciones auténticas, las que están basadas en la confianza, en intereses compartidos y en respeto mutuo. Estoy hablando de amigos que ves, con los que hablas y a los que abrazas. Estoy hablando de lazos de amistad que son tan valiosos que tardan años en forjarse… pero que son los únicos que merecen la pena.

    • Dar más:

    Las personas influyentes dan más de lo que piden. Restringe el número de veces que les pides ayuda a tus amigos y contactos para cosas realmente importantes. No abuses.

    • Fuera del banquillo:

    Las personas influyentes están deseando actuar y quieren estar totalmente implicadas en todo por lo que luchan.

    • Trabajan más que los demás.
    • Se esfuerzan en el auto-desarrollo y mejora personal.
    • Cultivan y miman sus relaciones.
    • Se ponen en situaciones en las que pueden demostrar su liderazgo.

    En el próximo blog, que publicaremos el 22 de enero trataremos El lenguaje de la influencia.

    Para terminar: ¿Qué se te ocurre hacer, éticamente, que implique a los demás en la consecución de tus objetivos? Por favor usa el formulario de abajo para hacer tus comentarios.

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    Arancha Gayoso

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